Slow life: piensa en verde y cambia el ritmo (la decoración también ayuda)

 

Hoy día llevamos una vida bastante caótica. No tenemos ni un segundo libre y nos vemos frecuentemente corriendo a todas partes, con la sensación de no llegar a nada (lo que tenemos que hacer, lo que hemos decidido que queremos hacer…).

Esto ha hecho nacer una corriente filosófica que nos invita a la Slow Life, a parar un momento y fijarnos en lo que nos rodea. A disfrutar de la vida más relajadamente. De hecho, no son pocos los que aseguran que es algo totalmente necesario para nuestra salud, que los humanos no estamos diseñados para soportar un ritmo tan trepidante.

Y parece que estas ideas comienzan a tener cada vez más adeptos. Restaurantes, hoteles, empresas… empiezan a ofrecer a sus clientes la opción de experimentar su estancia de una forma más placentera, más slow.

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Es evidente que un factor importante para desconectar del trajín diario es dónde estamos. No es lo mismo irnos a una casa rural o imaginarnos en una calita poco accesible, que pensar que estamos en Nueva York, en plena Quinta Avenida. Pero incluso aquí podríamos crear un oasis de relajación y bienestar, siempre y cuando la decoración del lugar nos los inspire. He aquí algunos ejemplos de espacios de ocio, con un interiorismo orientado al mindfulness (concepto basado en la conciencia plena, proveniente originariamente del budismo).

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Por lo general, suelen ser lugares que huyen de la sobreestimulación. Por lo que predominan:

  • el minimalismo en los muebles y piezas de diseño
  • sencillez también en materiales, destacando el uso la madera
  • mínima intervención posible en el espacio
  • los tonos neutros y naturales como el verde, el gris, arena…
  • a los que se les puede añadir notas alegres también, siempre que no quede sobrecargado

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  • los elementos naturales como piedras, plantas…
  • mucha luz natural, aunque oscuridad cuando se precise
  • que el espacio sea agradable a todos los sentidos y no sólo a la vista
  • sin ruidos
  • cojines, almohadones (carta de almohadas y colchón de alta gama en hoteles, para garantizar un descanso óptimo de sus huéspedes).
  • ambientadores con fragancias frescas y naturales, música
  • chill corners en los que poder relajarse al acabar la jornada

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Llama la atención el atrevimiento de fusionar lo industrial, y sus elementos intactos, con mobiliario moderno y de diseño. Dándole un poco de frescura, se logran ambientes realmente naturales y confortables.

 

¡Que paren el mundo, que yo me bajo! Aunque sea unas pocas horas

 

 

(fuente original: decoesfera)